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Soy una amante de la vida y la vivo a plenitud

El Caribe | 2013-07-30

Magaly Caram lleva 40 años de trabajo continuo en la Asociación Dominicana Pro Bienestar de la Familia (Profamilia), lo que para ella cada día es un reto. Se siente gratificada al ver el resultado positivo de su trabajo en esta institución en esas cuatro décadas.

“Creo en el ser humano y en la solidaridad, la honestidad y la integración humana. Creo que toda persona tiene derecho a la salud, a la educación y a la riqueza cultural. Yo amo la vida y la disfruto a plenitud y sueño con que toda persona pueda disfrutar de una vida digna, a la cual tiene derecho todo ser humano”, afirma.

1. Mi niñez
Transcurrió en San Pedro de Macorís, en medio de un triculturalismo porque soy de origen libanés, pero todo mi entorno pertenecía a la cultura cocola y la cultura criolla. Fue una niñez muy linda, cálida, con mucho amor. Nos reuníamos en familia con mucha frecuencia y todo reinaba en torno a la mesa porque en la cultura libanesa la comida gira en torno a la vida familiar. Ese mismo triculturalismo me permitió desarrollar cierta sensibilidad hacia la pobreza, mi papá visitaba todos los barrios y yo desde pequeña sentí una atracción hacia la búsqueda de soluciones a los problemas de pobreza. Jugaba, inventaba mucho, era muy traviesa, me encantaban los juegos agresivos. No me gustaba jugar con muñecas, jugaba pelota con pelotas que hacíamos de tierra. Me encantaba trepar en los árboles, este juego lo disfrutaba mucho, montaba bicicleta y patines. Me gustaban todos los juegos propios de niños, pero las muñecas no eran lo primordial. Tuve una niñez bonita sin mucho lujo pero sí con mucho cariño, fue una vida propia de una clase media trabajadora.

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