Educación integral para la sexualidad para las adolescentes y mujeres jóvenes

María Inés Romero, Colaboradoro Invitado

En el año 2010 el Ministerio de Educación y Cultura de Paraguay (MEC) presentó el Marco Rector Pedagógico para la educación integral de la sexualidad, un documento que explica la necesidad de la educación integral de la sexualidad y da pautas para la implementación para todas las instancias que intervienen en la formación educativa. Mientras la 45° Sesión de la Conferencia sobre Población y Desarrollo de las Naciones Unidas se lleva a cabo, con su tema principal sobre adolescentes y jóvenes, el proceso de socialización de dicho documento está suspendido y su implementación quedó sin efecto. En otras palabras las jóvenes paraguayas, al igual que los adolescentes y hombres jóvenes, no tienen acceso a su derecho de recibir educación veraz y científica sobre salud sexual y reproductiva, y por tanto cuentan con menos herramientas para tomar decisiones autónomas acerca de su vida sexual y reproductiva.

En Paraguay casi dos de cada tres mujeres jóvenes de entre 15 a 24 años han tenido relaciones sexuales (CEPEP, 2008). Este grupo etario representa además el 21,5% de las personas con VIH, y se ha observado que existe mayor riesgo de tener una prueba de VIH y sífilis positiva en aquellas personas que iniciaron relaciones sexuales a menor edad. 86% de las personas viviendo con VIH registradas por el PRONASIDA se han infectado por vía sexual (PRONASIDA, 2010). Y 5 de cada 10 mujeres de 15 a 24 años de edad sin educación, o con hasta 5 años aprobados de estudio, han tenido un embarazo o más (MEC, 2010). Además el país tiene una de las tasas más altas de embarazo adolescente en la región.

Esto constituye una grave situación que pone en riesgo la calidad de la educación que las mujeres jóvenes paraguayas recibimos en cuanto a salud sexual y reproductiva. Algunos de los componentes de la educación integral para la sexualidad son; salud sexual y reproductiva y habilidades que desarrollen la capacidad de negociación y tomas de decisiones autónomas de las adolescentes y jóvenes. Esta educación debe desarrollarse en el contexto formal e informal y reconocer la perspectiva de equidad de género y de derechos humanos.

Las jóvenes precisamos de educación sexual integral que nos permitan conocer las opciones que tenemos para el cuidado de nuestra salud, así como saber cuáles son las acciones que ponen en riesgo nuestra calidad de viva. Por eso es imperativo recalcar que la educación formal del país precisa de la implementación del Marco Rector Pedagógico para la educación integral de la sexualidad.

Originalmente publicado por la Coalición de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos


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